ArenÆterna#
Desaventurada alma que has brotado, cual mala hierba, en este lugar que unos llaman Averno, y otros –por desgracia– llamamos hogar.
Comencemos por el principio.
Hace varios años, mientras un pequeño equipo nos afanabamos en diseñar, editar y publicar algunos juegos de mesa estratégicos y de rol de tintes urbanos –y macarras–, al que suscribe le rondaban ciertas ideas sobre los mitos fundacionales, sus héroes, sus monstruos, y el papel que jugaban en los primeros estos últimos. —continuará—